9 ideas para adaptar tu hogar al verano

9 ideas para que tu casa se sienta como un refugio este verano

Hay muchas maneras de cambiar la sensación que transmite tu casa en verano, y casi ninguna pasa por reformar nada. Cuando las horas centrales del día se vuelven impracticables y el salón se convierte en el sitio donde realmente vives, los pequeños ajustes son los que más se notan.

El final del verano tiene algo particular. Aún quedan semanas de calor, pero las tardes empiezan a ser más llevaderas y las noches invitan a quedarse en casa con las ventanas abiertas. Es un buen momento para mirar tu espacio con calma y hacerlo más habitable. Aquí tienes nueve ideas para empezar.

1. Aligera las texturas

En invierno se suman capas; en verano se quitan. Guarda las mantas gruesas, cambia los cojines de terciopelo por fundas de lino o algodón y retira las alfombras densas si el suelo lo permite. El efecto es inmediato: la habitación se ve más amplia y se siente varios grados más fresca antes incluso de encender el ventilador.

2. Aprovecha la luz que ya tienes

Durante el día, persianas bajadas y cortinas echadas en las horas de sol directo. Al caer la tarde, en lugar de encender la luz de techo, recurre a lámparas de pie y de mesa con bombillas cálidas (en torno a 2700K). Un par de puntos de luz bajos alargan la sensación de anochecer y hacen que el salón invite a quedarse, ya sea para leer o avanzar en proyectos de diamond painting.

Junto a la ventana del salon con un set  de diamond paintings

3. Monta un book nook

Esta es la idea que mejor encaja con las horas muertas de una tarde de agosto. Un book nook es un pequeño diorama decorativo pensado para encajar entre los libros de una estantería, creando la ilusión de un mundo diminuto e iluminado escondido en la balda. Los hay con bibliotecas en miniatura, escenas de bosque o callejones empedrados con luces cálidas. Montar uno lleva varias sesiones, se hace sentado y a la sombra, y es exactamente el tipo de proyecto que uno posterga todo el año hasta que llega un puente o unas vacaciones en casa. El resultado aporta carácter inmediato a cualquier estantería.

4. Crea un rincón de lectura en la habitación más fresca

Identifica cuál es la estancia que mejor aguanta el calor de tu casa, normalmente la orientada al norte o la que da a un patio interior, y móntala como zona de lectura. Un sillón cómodo, una lámpara auxiliar, unos cuantos libros y poco más. Es el sitio al que vas a retirarte entre las tres y las siete de la tarde durante las próximas semanas, así que merece la pena dedicarle diez minutos y aplicar la misma lógica de sencillez que al decorar una habitación infantil.

5. Trae el verde a casa

El verano da menos material recolectado que el otoño, pero funciona igual de bien. Un ramo de eucalipto o de lavanda secándose boca abajo, unas ramas de olivo en un jarrón alto, hierbas aromáticas en la ventana de la cocina. Son elementos vivos que dan sensación de frescor sin recargar el espacio.

6. Cambia el aroma de temporada

En verano, las notas densas de canela y sándalo resultan pesadas. Funcionan mucho mejor los cítricos, la hierbabuena, la higuera o las notas marinas. Una vela de calidad o un mikado en la habitación donde pasas las tardes basta para cambiar la percepción del espacio.

7. Despeja un solo rincón

El calor y el desorden visual se llevan mal. Antes de añadir nada nuevo, dedica veinte minutos a vaciar por completo una superficie o un rincón. Con menos objetos a la vista, la habitación se ve más ventilada y más grande. Es el cambio que menos cuesta y el que más se nota.

8. Empieza una afición creativa para las tardes

Las tardes largas de verano están hechas para fabricar cosas con las manos. Ya sea bordado, acuarela, collage o ese montaje en miniatura que llevas tiempo posponiendo, hay indicios de que el efecto va más allá de la sensación subjetiva: la Universidad de Alicante recoge evidencias de que actividades artísticas como la pintura y el dibujo pueden contribuir a reducir el estrés y los niveles de cortisol. Lo más interesante es que el beneficio no dependía de la experiencia previa: los principiantes se relajaban igual que quienes ya pintaban con frecuencia. Elige algo con poca barrera de entrada y así llegarás a empezarlo de verdad.

9. Convierte la estantería en una composición

Tu estantería no tiene por qué ser solo funcional. Agrupa los libros por color, intercala plantas pequeñas, fotografías y objetos que te gusten. Una balda bien compuesta pasa a ser un punto de atención de la habitación en lugar de un simple almacén. Y con un diorama en miniatura encajado entre los lomos, se convierte en algo que da gusto mirar cada día.

El verano no va de reformar la casa entera. Va de decisiones pequeñas que cambian la sensación de un espacio cuando pasas más horas dentro de las que habías previsto. Empieza por una idea de esta lista, observa cómo cambia el ambiente y sigue desde ahí. Las casas más agradables no son las más caras: son aquellas en las que alguien ha prestado atención a cómo se vive el espacio.

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